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Paul McCartney: “Achachay”

11/05/2014 0 Comments
Paul McCartney, en Quito (Estadio de La Liga de Quito)

Paul McCartney, en Quito (Estadio de La Liga de Quito)

Lo admitiré sin rubor: nunca me simpatizó Paul McCartney. Su aire de niño bien, su manera políticamente correcta, su ambición por manejar los derechos de la disquera Apple Records, me molestaban (me molestan). Pero “Macca” es un genio: toca varios instrumentos (sobre todo, el bajo y el piano) y tiene un olfato para componer temas musicales. En cada concierto, Sir Paul dirige la previa con un rictus casi marcial. Lo que hizo en Quito, lo hizo en otros continentes, e incluso, en su segunda visita a Lima, días antes de llegar a Quito. ¿Eso desalienta que el concierto no haya sido “único”? No. Lo que importa es que se hizo en la capital ecuatoriana, que poco a poco, se convierte en parada obligada para grandes espectáculos y artistas.

Un cuarteto de melenudos cambiaron la historia musical cuando grabaron, en los estudios de EMI Records en 1963, el single Please, Please me. Aunque la fama no les tocó la puerta rápidamente. Please, please… no la tuvo fácil pero, un par de meses después, logró mantenerse varias semanas en las carteleras musicales británicas. Y justamente, el primer tema del álbum (que lleva el nombre del tema mencionado) comienza con Paul McCartney gritando “1, 2, 3, 4” en I saw her standing there. Pero con esa canción, Macca no abrió el concierto en Quito. Lo hizo con Eight Days a Week (Beatles for sale). La composición tiene la firma “McCartney-Lennon” como muchas de las canciones de The Beatles. Macca, en alguna entrevista, dijo que la canción vio la luz cuando conversó con un chofer a quien le preguntó “¿cómo estás?”, respondiendo el sujeto, “bien, trabajando ocho días a la semana”. Claro, de la conversación quedó solo la frase “eight days a week” para el título de la canción, que nada tiene que ver con lo laboral, sino con “amarte ocho días a la semana”. Tema aparte merece el asunto de las autorías. En esta gráfica se podrá ver un detalle sobre quiénes compusieron las canciones.

Luego Macca nos ofrecería Save us (New), All my loving… El Estadio de la Liga de Quito, con una capacidad para 37 mil almas, casi se llenó. Los organizadores arrojaron la cifra: 30 mil fans cantaron con Macca. Me situé en Red Carpet Central (dolió pagar, pero nadie me quita lo bailado) y ubiqué mi fila y mi número de asiento: M54. A media hora antes de las nueve de la noche, las pantallas gigantes se encendieron e imágenes a color y blanco y negro, seguidas de un fondo musical beatlero, empezaron a calentar la noche. Y de paso, un cielo quiteño que amenazaba con llover.

El concierto de McCartney tuvo un intenso componente visual. Sin duda, las canciones beatleras eran las más esperadas por la mayoría de asistentes. Cuando sonaba la doceava canción, we can’t work it out (Rubber Soul), la lluvia empezaba a caer suavemente. No en vano, previamente, Paul nos decía “¡Achachay!”, mientras se abrazaba a sí mismo. Estas expresiones y otras como “Chullas quiteños”, “qué buena fiesta”, “va una yapa” avivaban los ánimos. Y a riesgo de caer pesado con las comparaciones, en Lima habló también “a lo peruano” (aquí puedes ver fotos del concierto en Lima, realizado el 25 de abril del 2014). Paul también manejó el español “a lo quiteño”, en varios momentos (apoyándose en una especie de telepromter, ubicado al pie del escenario). En todo momento, las grandes pantallas mostraban a Macca y a la banda, en el fondo más pantallas gigantes mostraban fotos de los Beatles. Dos canciones después de We can’t… sonaba Blackbird (The White Album), escrita en Escocia (1968) cuando en EE.UU. aumentaban las tensiones raciales. Sonaban las primera estrofas de la canción, mientras las luces reposaban sobre Macca, e imperceptiblemente se iba elevando parte del escenario. Los asistentes reaccionarían cuando una rosa blanca iba abriéndose paulatinamente. Al terminar la canción, un mundo se dibujó debajo de Paul, mientras con efusividad, se agitaban las palmas y las gargantas gritaban. Pero la lluvia no se iba. Lo que empezó “suavito”, poco a poco, cobró fuerza. Los ponchitos de agua se empezaron a vender al “módico” precio de cinco dólares. Cuando sonaba Obla – di Obla – da (The White Album) la lluvia que se había retirado, volvió.

Como varias de las canciones que compuso Paul, Obla-di… surgió también de la vida cotidiana. Jimmy Scott, amigo de Paul, le respondió alguna vez así: “Cómo estás, Jimmy”, y él respondió “Obla-di, obla-da life goes on, bra!”. Paul paró la oreja y se dedicó a componer. A Lennon la canción le parecía casi una mierda. La leyenda dice que Lennon terminó de ponerle el ritmo, cuando se metió buena dosis de drogas. Hey Jude, por ejemplo, nace de un saludo “Hey, Jules”, al hijo de Lennon, Julian (cuando sus padres se separaban); O, Back in the U.S.R.R. compuesto en honor a Chuck Berry y en plena guerra fría, lo que mereció ciertas críticas desde Estados Unidos. Ya, en Hey Jude, se puso fuerte la lluvia y muchos teníamos el ponchito de agua, cuyo precio bajó a tres dólares (los vendedores se “olían” que la lluvia se acabaría, así como el concierto). Pero no hay que saltarse el show. Antes de Hey Jude, Paul retumbó todo el Estadio con Live and let die, compuesto con su grupo The Wings: bocanadas de fuego salieron del filo del escenario mientras Paul tocaba el piano. Fuegos artificiales se disparaban desde la parte superior del escenario, rayos láser salían hacia el infinito. Los ojos quedaban cortos. La euforia colmaba todo el ambiente.

Y así la noche se iba yendo. Paul se despidió dos veces, en la primera oportunidad salió sujetando una bandera ecuatoriana entre sus manos, mientras que otro miembro de la banda agitaba la bandera británica. Se escuchó una estrofa de All You Need is Love, Helter Skelter (potente sonido que hizo que la lluvia se fuera), Get Back, Yesterday… Y Paul entraba a la fase final con tres temas que se interpretan juntos: Golden Slumbers, Carry that weightThe End (Abbey Road). Así se despidió Macca, mientras dos tiros de pica pica (con los colores nacionales), nos cubrió a todos/as.

Tres horas de show. Inolvidable.

Revisa todo el playlist del concierto de Paul McCartney. Fuente: El Comercio.

Playlist del Concierto de Paul McCartney. Fuente: El Comercio.

Playlist del Concierto de Paul McCartney. Fuente: El Comercio.

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